<$BlogRSDUrl$>

28.10.10

WOLFEN 


direcor: Michael Wadleigh
guión: David Eyre/Michael Wadleigh
reparo:
música: James Horner
veredicto: ****


1981 fue un año prolífico para el cine de horror: la invasión del slasher (Feliz Cumpleaños Para Mí, San Valentín Sangriento) y la secuelitis (Halloween 2, Viernes 13 parte 2), experimentos gore y producciones italianas (Lucio Fulci, Dario Argento) y... ¿el regreso del hombre lobo?
El patito feo del revival lupino (competía contra Aullidos y Hombre Lobo Americano en Londres), Wolfen parece débil en la consciencia popular, a diferencia de las creaciones de Dante y de John Landis.
[¿Alguien puede expicar por qué son las letras tan grandes?]
Aprovechando un megadescuento en una tienda donde venden los dvds por montones, aproveche para repasar esta pequeña película por tan sólo 30 pesos, original e importada.
Mi experiencia audiovisual parece ahondar en la problemática. ¿Por qué es tan poco gustada, o al menos tan pobremente recordada? Me parece fácil adivinarlo. Ello se debe a una serie de incidentes que uno esperaría encontrar en una película de hombres lobo y que aquí no aparecen ni por asomo:
1)Escena de transformación, llena de pelos y huesos que truenan.
2)Irrupción del monstruo en plena vía pública causando caos, [Los maravillosos años ochenta.]
terror y muerte.
3) Hombres lobo.
Así de sencillo. En Wolfen no hay hombres lobo. Wolfen no es una película sobre hombres lobo. Lo que sí tiene a raudales, y forma parte de su peculiar encanto:
1) Una bellísima cinematografía que va de la contemplación de ruinas urbanas a la frialdad de una morgue, y por supuesto, aquella canino-visión tan cargada de suspenso: la puesta en escena es sobria, y se agiliza en las escenas de tensión y sorpresa. Wadleigh tiene mano firme y ágil para conducir estas escenas en las que el peligro de la noche y la falta de escape envuelven al espectador.

2) Un tono serio, realista, propiamente urbano. Los personajes son sombras sobre el asfalto, los sospechosos resultan extremistas ambientales o empresarios mafiosos y terroristas. Seres inasibles e impenetrables, en frío abandono de cualquier romanticismo narrativo que haría pensar en un universo nihilista y de libre albedrío, pero al final resulta todo lo contrario: a medida que se desarrolla la trama se construye una filosofía bien pulida sobre el equilibrio entre el ser humano y su lugar en la cadena alimenticia y su relación con la naturaleza.

3) Nueva York en los rasposos años ochenta, con todo e intactas Torres Gemelas.
4) Gore. Violento y brutal gore: manos cercenadas cuyos dedos aún se mueven, un paseo por la morgue, destripamientos y decapitaciones al más puro estilo Irak. ¿Cómo sobrevivir a la censura? Un vistazo de un microsegundo asegura una fuerte impresión, sin sobrepasar los límites del bueno gusto.
5) Una banda sonora de orquesta, clasicoide y maniática que enchina los pelos de punta. Las bestias andan sueltas y la música se asegura de que uno desconfíe de cada esquina.
6) Un negrito con un afro. ¡Esto es en serio! El personaje es memorable, y seguramente un caso de lo amas o lo odias. Yo me encuentro dentro del primer rubro.
¿Con tantas maravillas y perfecciones--sobre todo aquellas escenas de la iglesia abandonada, donde el espectador incauto no sabe bien de qué va la cosa y la trama parece adoptar un giro demoniaco--por qué dista, aunque sea por un peldaño, de alcanzar la perfección fílmica? En primer lugar, aquello que la distingue, "un-thriller-con-mensaje", se vuelve en su contra, pues a veces parece que predica y la verdad nadie se toma esas advertencias tan en serio.
El reparto cumple con su papel, pero existe cierta falta de carisma, de química en los personajes...tan cerrada es su esfera de individualidad, tan frío y calculador su comportamiento, que la obligada historia de amor es eso mismo: obligada, forzada, fuera de lugar. Las partes esotéricas con el hombre que se cree lobo aunque sirven para aclarar el por qué de las matanzas, hacen algo de daño al ritmo.
Con tantas cosas que recomendar, sería justo tener muy en alto a Wolfen en el panteón de las andanzas lupinas.
El dvd incluye uno de esos avances de cine que sólo podrían existir en un mundo post-setenero, y he de confesar que la porada del dvd--y del vhs y beta de mi infancia, si la memoria aún me funciona--siempre ha capturado mi atención, con los colmillos largos y las letras rasgadas, y la concisa simplicidad del blanco y el negro.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?